viernes, 31 de diciembre de 2010

Lo que hago los días 31 de diciembre de cada año...

Como todos saben para el día de hoy hay mil y una cosas por hacer… entre los preparativos de la cena… las compras de último minuto… las felicitaciones a tus familiares… cuates… conocidos… los que se te cruzan por el camino… y el decidir el tipo de ropa que te pondrás para la cena… se te va todo el día…


Pero también el día de hoy hay detalles que no pueden faltar… si… los rituales… ceremonias… excentricidades… o como gustes llamarle… que para mí son lo que le dan la diversión y el colorido a éste día... empecemos por mencionar lo que hago un día como hoy…


Por la mañana antes de hacer cualquier otra cosa… la familia se reúne en la puerta principal de la casa para hacer el cambio del “borrego”… para los que no sepan todos los años hay que poner un “borrego” en la puerta de la casa… el “borrego” tiene que ser de lana y sobretodo regalado… el “borrego” del año pasado debes regalarlo para que la abundancia que te generó durante el año pase a otra familia… eso es muy importante ya que gracias a eso siempre habrá dinero suficiente para las necesidades de tu hogar…


Al mismo tiempo hay que colocar el “costalito de mandarinas” en la perilla de la puerta… ese costalito debe ser rojo y colocarse por fuera de la puerta… las mandarinas por su color y por ser un cítrico son excelentes para generar cambios positivos durante el año… prosperidad y felicidad… además son un escudo contra las energías negativas…


Una vez hecho eso cada uno se retira a su cuarto para hacer la “limpieza de fin de año”… que no es otra cosa que hacer un inventario de lo que tenemos ahí… con el propósito de desechar lo que ya no nos sea de utilidad y depositarlo en las bolsas respectivas… para inmediatamente después hacer una limpieza a conciencia… sin dejar un solo rincón sin pasarle un trapo… lo que generamos con eso es el cambio de la energía… ya se sabe… para que llegue algo nuevo hay que hacerle espacio…


Lo siguiente es comer un buen plato de “lentejas”… pero no deben estar sazonadas… solamente cocidas en agua y sal… acompañadas de un buen trozo de pan… hay mucha gente que piensa que mientras más lentejas coma le irá mejor… pero el secreto es comer sólo un plato… el comerlas debe ser con la seguridad y la fe en uno mismo… no fallan…


Mientras llega la hora de la cena… es un buen momento para reflexionar… y nada mejor que hacerlo mientras uno se baña… cosas positivas deben estar en la mente… procuro usar un “jabón de cítricos”… si es hecho en casa mejor… además de que te relaja… te cambia la energía…


Para éste punto no puede faltar la “ropa interior de color: rojo¡!”... usando esas prendas en ese color el amor no te faltará en el año… ya se… los que me conocen saben que no me funcionó muy bien en el 2Mil10… pero bueno… ya me regalaron el bóxer y la camiseta… así que voy a usarlos… a lo mejor y el 2Mil11 si me resulta…


Entre mis hermanos y yo comenzamos a realizar lo más divertido del día… el inflar “un globo por cada día del año” que se aproxima… conforme se van inflando hay que irlos amarrando por meses… es decir 31 para enero… 29 para febrero… y así… es muy importante formar una cortina con los meses del año y que cada mes tenga globos de todos los colores… cada color simboliza un decreto…


A la par que con los “globos” se preparan los “listones de fin de año”… son de cinco colores: azul, verde, rojo, amarillo y naranja… deben cortarse todos de la misma medida… lo suficientemente largos para poder amarrarlos a la muñeca de todos los que nos acompañarán a la cena…


Dos horas antes de la medianoche todo debe estar ya listo… en su lugar… ningún detalle puede faltar… los adornos en su sitio… en ese momento se prenden las “velas”… cada una de diferente color… cuántas¿?... 12… y cada una contiene un pensamiento positivo que nos acompañará en la transición de un año a otro… es un momento muy significativo…


Media hora antes de la cena se colocan los “listones de fin de año” en la mesa… junto con un “chocolate” por cada uno de los invitados… esos “chocolates” traerán alegría y felicidad a cada uno de los presentes durante el año y ayudarán a pasar los momentos amargos que se presenten…


Al mismo tiempo las “uvas” (deben ser rojas, no verdes) en su respectivo costalito se colocan en cada uno de los platos… siempre debe haber un costalito sobrante… pues simboliza aquella persona que significa algo para nosotros que por alguna razón no nos acompaña pero que de todas maneras está con nosotros… y esas “uvas” son los deseos que le enviamos…


Antes de que comiencen a sonar las doce campanadas… se abren los costalitos de “uvas” y acompañamos cada campanada con un deseo y una uva… siempre positivos… se debe hacer con la seguridad y la fe en que lo conseguiremos… al finalizar la doceava campanadas rezamos y damos gracias por haber terminado el año… para dar paso a leer el decreto que está escrito debajo del “chocolate” que cada uno tiene enfrente de su plato…


Una vez que todos los presentes han leído… viene el brindis… lo que es toda una fiesta digna de una mención aparte… hay que cuidarse de los corchos voladores… porque se destapan 4 botellas al mismo tiempo… una por cada punto cardinal… y nos deseamos: salud¡!... con los respectivos abrazos…


Inmediatamente entran a escena los “listones de fin de año”… cada uno toma los suyos de los colores con los decretos que quiere en su año… azul: tranquilidad… verde: salud… rojo: amor… amarillo: dinero… naranja: felicidad… y le pedimos a quien está a nuestro lado que nos los amarre… deben durar todo el año así que deben estar bien amarrados…


Los momentos siguientes son realmente de locos… a cada uno se le reparte un alfiler… y se le invita a ir al patio donde se encuentra la cortina de “globos”… según el mes en que nació será de donde rompa los “globos”… por eso se colocan por mes… a mí me toca romper todos los del mes de diciembre ya que soy el único que nació en ese mes… el ruido que se provoca con el estallido de los globos despierta la energía… la mueve… trae vitalidad… nos impulsa a empezar el año de la mejor manera: positivos…


Para entonces hacen su aparición las “maletas”… las “campanas”… las “escobas”… el “dinero”… por turnos se toman las “maletas” y se da la vuelta por la calle con el fin de viajar en ese año (las maletas deben contener la ropa adecuada para el viaje que queremos hacer)… las “campanas” no dejan de sonar para llenar de energía positiva la casa y a los presentes… las “escobas” se usan para barrer de afuera hacia adentro de la entrada de la casa el “dinero” que tengamos en ese momento en la cartera… no falla… háganlo…


Después de realizar todo eso… cargados de tanta energía positiva… regresamos al comedor y nos preparamos para “lavarnos las manos”… hacemos una fila y esperamos que el que fue designado con anterioridad descorche la botella reservada para ese fin… que haga la mezcla con azúcar… y uno por uno vamos pasando para frotarnos las manos con la mezcla… cuando pasó el último llegó la hora de cenar…


Así es como termina el 31 de diciembre y comienza el 1 de enero… con toda una fiesta… muchos podrán pensar que son demasiadas cosas las que realizó ese día… y si… lo son… pero lo más importante de todo es que refuerza la unión como familia… el hacer todo lo anterior si bien para algunos puede resultar demasiado ridículo… excéntrico… da resultado aunque no lo crean… lo seguiré haciendo… porque no hay mejor manera de comenzar enero que con las personas que quieres… haciendo cosas que te traen alegría y felicidad… que te llenan de energía… porque a fin de cuentas lo que importa es el lado del que quieras estar… piensa positivo… cree positivo… vive positivo… y cosas maravillosas sucederán…


Un gran 2Mil11 nos espera… sólo tienes que vivirlo… puede que me acompañes el próximo 31 de diciembre a festejarlo…


Rodrigo

lunes, 27 de diciembre de 2010

Un año más...

Un par de horas me separan de terminar el primer día de un año más de mi vida… una vida que ha sido realmente intensa… bien vivida… disfrutada sin límites… con muchas sonrisas y algunas tristezas… algunas de ellas se presentaron el año que terminó hace 22horas…

En términos generales fue un año complicado… duro… difícil… lleno de claroscuros… me permitió descubrir que soy capaz de amar… de sentir… de expresar mis emociones… me permitió compartir los meses más maravillosos que he vivido con alguien con quien pude haber pasado mi vida entera… pero al mismo tiempo me demostró que no es suficiente decir: “te amo” cuando la confianza falta… cuando ese “te amo” no es creído…

Le doy gracias a éste año por haber permitido que mi madre haya salido con bien de su operación… esa es la mayor alegría que tuve… quien me conoce sabe que entre ella y yo no existe una gran relación pero la quiero… y daría mi vida por ella… así que el que aún esté conmigo es el mejor regalo que me puede dar la vida…

Una cosa por otra… así como tuve la mayor alegría… mi más grande tristeza fue perder al amor de mi vida… a ese ser que representaba mi mundo… por quién hice todo lo que pude… y a quién le dediqué cada uno de mis días… aún hoy me duele su partida… aún hoy éstas dos lágrimas son por él… porque marcó mi vida y no seré el mismo después de éste 2mil10…

Comienzo un nuevo año… acompáñame a vivirlo…

Rodrigo

lunes, 20 de diciembre de 2010

Qué pasa el día después¿?...

Nada… ese el problema… no pasa nada… porque te quedas con la misma sensación que tenías el día anterior… y el día antes de ese…

Todos los días después son iguales… cada uno de ellos empieza con dolor de cabeza… ese dolor de cabeza insoportable que no es otra cosa que el no haber dormido la noche anterior… el haber llorado en silencio (por el qué dirán) casi toda la madrugada… por preguntarte una y mil veces… por qué me pasa a mi¿?...

Casi siempre ese día después ha sido si no el peor… lo más cercano… te das cuenta que no tendría razón de ser… ya que todo lo que se dijo el día anterior lo sabías de antemano… y lo sabías porque en el camino te encontraste pequeños detalles que no podían pasar inadvertidos… pero… alguien sabe por qué nos engañamos con eso de que en verdad nos quieren¿?...

Si sólo fuera el dolor de cabeza no habría tanto problema (una pastilla bastaría para eso)… pero qué tal la cruda emocional¿?... esa que te queda después de por fin aceptar que aquello que creías a tu alcance definitivamente no lo estaba… de convencerte que ni era el momento ni la persona… que lo que hubo fue una ilusión… porque de otra forma no habría terminado tan fácil…

Con eso en mente… te levantas… miras a tu alrededor… como buscando algo… o alguien… pero no… en verdad estás solo… haces el esfuerzo y te convences que necesitas un baño… caminas… el “por qué¿?”... “por qué¿?”... sigue en tu cabeza… de repente te miras al espejo… te sorprendes con lo que ves… y más con lo que escuchas… “te lo dije… pero no me hiciste caso… todo el tiempo lo sabías y aún así… decidiste seguir… ahora mírate… mírate… llorando como un niño y lo peor… no sabes qué hacer¿?”...

Te metes a la ducha y por fin puedes llorar sin que nadie lo note… tus lágrimas se confunden con el agua caliente de la regadera… no haces otra cosa más que estar ahí… de pie… pero sólo porque tu orgullo no te permite caer… junto con el agua sobre tu cabeza caen los recuerdos… malditos recuerdos¡!… uno tras otro te van arrastrando por cada uno de los eventos importantes de lo que hasta ayer era lo mejor que te había pasado… si no tienes buena memoria ese martirio acabará pronto… pero si la tienes… el recuerdo del más insignificante de los detalles aplastará lo poco que queda de ti…

Por fin tomas valor y cierras la llave del agua caliente creyendo ilusamente que tus pensamientos se irán junto con el agua por la alcantarilla… pero no… siguen ahí… y te recuerdan palabra a palabra la frase que vivirá contigo los próximos meses… esa frase que cambia según la persona que la pronuncia pero que en todos los casos significa lo mismo: “no fue suficiente”… demoledor…

Agotado tanto por el baño como por la situación decides continuar con tu día… pones tu mejor cara y sueltas la tan usada frase de los que no tienen el valor para reconocer que necesitan a esa persona más de lo que creían… “no sabe lo que se pierde”… la repites una y otra vez mientras te pones el pantalón… como si por repetirla fuera a ser cierta… una vez que has terminado de engañarte sonríes y estás listo para lo que venga… que iluso…

La terapia funciona… han pasado 10 minutos y no has pensado en la situación… abres el refrigerador dispuesto a prepararte algo para desayunar… la realidad te alcanza… han preparado café… si… como el que tomaste tantas veces a su lado… no sabes cómo reaccionar… lo único que sientes: un hueco en el estómago… te quedas sin moverte por unos segundos que para ti son horas… reaccionas cuando alguien te pregunta “quieres¿?”… te muestra su taza y sólo atinas a decir un “no gracias” con lo poco que te queda de voz…

Sales a realizar tus actividades… trabajar es lo mejor… te ayuda a mantener la mente ocupada por unas horas… cuando por alguna razón empiezas a caer en el túnel de la pena… sucede algo imprevisto que te hace reaccionar… un proveedor te falla… un cliente te hace la platica… alguien deja caer algo… bendito trabajo¡!... qué haríamos si no existiera¿?...

Para cuando llega la hora de irte a tu casa te das cuenta que ha pasado la mitad del día y no has pensado en la causa de tu pena… claro has tenido que pedir que ese día no se encendiera la radio por si programaran alguna canción que te hiciera recordar… preparas tus cosas y te das el lujo de desear buena noche a todo el que se cruza por tu camino… pero con lo que no contabas era que al abrir tu celular para mandar un mensaje de texto estaría ahí el último mensaje que le enviaste… lo lees… y te das cuenta que aún significa algo para ti… no sólo algo… mucho…

Así que… poco a poco la angustia te atrapa… no sabes qué hacer… tomas el primer taxi que se te cruza en el camino… a la pregunta obligada: “a dónde lo llevo joven¿?”… quisieras responder a donde la pena no te alcance… pero no existe ese lugar… lo tienes muy claro… así que das tu dirección… por qué será que todo el mundo cree que en su casa se sentirá mejor¿?...

Una vez en tu casa te encierras en donde empezó todo… tu cuarto… sin desvestirte te tiras en el suelo… con un brazo te tapas los ojos como si con eso quisieras evitar que las lágrimas nuevamente salgan… lo consigues pero sólo por unos minutos… porque antes de eso murmuras lo que le habrías dicho de haber tenido el valor… de no haber aparentado tranquilidad… de no haber dicho que lo entendías... el no haberle dado ese abrazo que habías guardado tanto tiempo y que sólo quedó en un intento fue el peor error que cometiste... las lágrimas comienzan su camino… lento… penoso…

El peor momento se da cuando te das cuenta que en verdad sentías más de lo que pensabas… cuando te das cuenta que se estaba convirtiendo en la persona que querías en tu vida… cuando te das cuenta que ya no está… demonios¡!...

Con tantas emociones te levantas… te preguntas: qué hago¿?… mil y una respuestas te vienen a la mente… algunas tan locas e imposibles que sólo confirman que has perdido la razón… que todo esto te afecta mucho más de lo que imaginaste… lo único que se te ocurre es escribir… tomas la portátil y das rienda suelta a tus sentimientos… los transformas en palabras… no sabes por qué lo haces… pero sientes la necesidad de hacerlo… y esas palabras terminan publicadas en un blog que cualquiera puede leer… pero no todos pueden comprender...

Al terminar… te sientes perdido… estás agotado… la soledad te abraza… esa que te acompaña desde siempre… la pena te arrulla y te dejas llevar… poco a poco el cansancio te vence… y antes de abandonarte al sueño una frase sale de tu interior… “deseo que ésta vez sea para siempre”…


Rodrigo

domingo, 19 de diciembre de 2010

Fragmento para compartir...

"Así es el mundo: la menor desgracia hace que nos desprecien aquellos que nos querían. Vamos, camarada; vamos a buscar fortuna a otra parte; bien veo que aquí no se ama más que la vana apariencia, y que no se considera nada a la virtud totalmente desnuda."

Mascarilla, Las Preciosas Ridículas, Moliére

Heme aquí de nuevo, vuelvo para quedarme... para recobrar el espacio perdido; ánimo no tengo pero vivencias varias... las escribiré como recordatorio de lo que fue y ya no será; acompáñame...

Rodrigo