viernes, 7 de enero de 2011

Nuestro chocolate...

A cuántos no nos ha pasado que conocemos a alguien por el internet… que con el transcurso del tiempo nos entusiasmamos con lo que vamos descubriendo de esa persona… que llegamos al extremo de sentir la urgencia de llegar a casa para prender la computadora, conectarnos a la red y desear que esté conectado…

En curiosa la forma en la actuamos conforme pasan las noches y la comunicación crece… la forma en la que nuestras actitudes cambian… que van desde el esbozar una sonrisa en el momento en que vemos su nombre aparecer en la pantalla hasta dejar de dormir el tiempo requerido para poder desempeñarnos bien en el trabajo al día siguiente (cuántos no tenemos las ojeras del mensajero¿?)…

Pero cómo empieza todo eso¿?… alguien se lo ha preguntado¿?... porque no me van a negar que todos alguna vez (varias para ser exactos) hemos conocido a alguien que nos ha despertado tanto interés que dejamos de lado todo con tal de charlar con esa persona… porque así es… y el que lo niegue… miente…

Todo comienza el día que te topas con un anuncio… un contacto… un perfil… que entre los miles que hay por ahí te llama la atención… lo lees una y otra vez (para estar seguro que efectivamente el propietario tiene mucho en común contigo) hasta que te decides a enviar el primer mensaje… correo… o de plano lo agregas a tu cuenta… con el deseo que te responda… y que no pases a engrosar las filas de sus miles de conocidos…

Si tienes algo de fortuna te contestará a la brevedad… pero aún así… para ti… el tiempo será eterno como lo es para todos los demás que tienen que ser pacientes por varios días hasta que la respuesta anhelada llega… qué tal la ansiedad¿?... qué tal palpita tu corazón cada que abres tu cuenta¿?... lo primero que haces es sonreír… te sientes tan bien porque esa persona se tomó el tiempo para contestar que inmediatamente le respondes… qué¿?... cualquier cosa con tal de que vea que tienes interés…

Para ese entonces no se te olvida enviar tu cuenta personal de correo… le dices que te agregue al mensajero porque te gustaría charlar en tiempo real… y terminas con el “gracias por contestar… deseo que seamos amigos”… el primer error… amigos¿?... por favor… uno no hace ese tipo de cosas por querer tener un amigo más… seamos sinceros… quien se toma la molestia de contestar a un anuncio… un contacto… o a un perfil quiere algo más que una amistad…

La primera charla en tiempo real dice muchas cosas… después de todas las frivolidades de siempre… edad… zona por la que vive… estudios… color favorito… etc… pasamos a lo que realmente nos interesa… sale con alguien¿?... dependiendo lo que conteste será la forma en la que actuaremos… pues si no hay nadie nos brillan los ojos…el corazón nos deja de latir un segundo… nos sentimos tan contentos que acto seguido le damos nuestro número de celular… para quedar próximamente para un café…

Pasan los días y la comunicación crece… ya no sólo por las noches… sino a toda hora… mensajes de texto… llamadas… para que vea que hay interés… qué tal la primera llamada¿?... cuánto tiempo nos toma decidir si la hacemos o no¿?... nervios¿?... ensayamos mil y una veces lo que vamos a decir pero a la hora de la llamada no sabemos ni qué decir… y nos limitamos a decir que tiene una linda voz… aunque en el fondo digamos “podría ser mejor… pero aún así vale la pena”…

De repente un día… te sorprendes porque esa persona… si esa… se convirtió en una parte importante de tu día a día… y cómo te das cuenta¿?... sencillo… el día que no se conecta… no te contesta un mensaje de texto… o no te contesta una llamada… te sientes mal… te enojas por todo… andas como león enjaulado… y te preguntas a cada rato… qué pasa¿?... por qué me dejó¿?...

Te repites una y otra vez que la próxima vez que sepas algo de esa persona sea como sea le dirás que quieres que se vean… estás decidido a arriesgar todo porque ya no aguantas un momento sin saber bien a bien lo que sucederá con lo que hasta ahora ha sido una relación por la red… su ausencia te dejó un hueco tan grande que te das cuenta que quieres a esa persona a tu lado… que ya no quieres estar solo…

Haces un análisis del día a día desde que se conocen… te convences que todo saldrá bien… no tiene por qué salir mal… las veces que han hablado la comunicación ha fluido extraordinariamente… se han dicho cosas que no se le dicen a cualquiera… en fin… confías en que son el uno para el otro… así que por fin el día que reaparece y que te cuenta que tuvo una bronca con su ISP (internet service provider) le dices que no hay problema pero que te gustaría que te acompañara por un café… si acepta tu mundo gira… si no acepta... piensas “te lo pierdes”… y le dices que será para la otra…

El día que se encuentran para el café… no es lo que habrías deseado… o imaginado… descubres que por más que disfrutes la comunicación con la persona en cuestión… por más que se hayan dicho tantas cosas… por más que… siempre hay algo que no podemos controlar… el que la otra persona haya creído… esperado… algo distinto de ti… el que no hayas sido suficiente… así de simple…

No te has preguntado el por qué sucede eso¿?... por qué si todo iba tan bien¿?... por qué se dan así las cosas¿?... será que la otra persona se hizo muchas más expectativas de ti de lo que realmente debió… que no le gustaste lo suficiente… o de que las coincidencias no eran tan grandes como pensaron… sea lo que sea… te quedas con un mal sabor de boca… con el ánimo por los suelos…

Te das cuenta que no hace mucho hiciste lo mismo… que en ese entonces no llenaron tus expectativas… que hiciste sentir como ahora te hicieron sentir… te das cuenta que como es arriba es abajo… y que tarde o temprano todo el mundo probamos de nuestro chocolate…

Rodrigo

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