Sí,
eso fue lo que propició nuestra charla aquella madrugada… aquella madrugada en
la que tanto él como yo buscábamos lo mismo y que al final no encontramos;
aquella madrugada que poco a poco se fue convirtiendo en amanecer…
Un
perro que con el paso de las horas supe que era una ella, con nombre “Bonnie”…
a quien le estoy agradecido por aparecer aunque fuera un instante pues me
permitió compartir palabras, vivencias, sonrisas con alguien a quien ya le
había visto todo menos el rostro… pero que con esa charla descubrí lo genial
que es…
Y
es genial porque es auténtico, es muy él… con sus pros y contras pero eso lo
hace tan interesante; tan de un lugar como de otro pero al final sigue siendo
él… agradable, de sonrisa fácil, de sueños, de tan pa´ lante…
9,
11… 17llamadas… no sé cuántas… pero valieron la pena; escucharlo sonreír…
imaginar el brillo en sus ojos, imaginar sus bostezos… su reacción al leerle la
mente (sonríe), imaginar su forma de abrazar la almohada… imaginar…
Horas
y horas pasaron, gracias “Bonnie”… gracias, pues compartí un momento de mi vida
con alguien a varios kilómetros de mí pero que sentí muy cercano … y gracias a
ti, que estuviste ahí, que estás ahí… que ahora lees esto; pues sí, hiciste
diferencia esa madrugada, amanecer… y
que deseo, espero puedas y desees seguir haciéndolo…
Rodrigo


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