lunes, 24 de febrero de 2014

Un perro...



Sí, eso fue lo que propició nuestra charla aquella madrugada… aquella madrugada en la que tanto él como yo buscábamos lo mismo y que al final no encontramos; aquella madrugada que poco a poco se fue convirtiendo en amanecer…

Un perro que con el paso de las horas supe que era una ella, con nombre “Bonnie”… a quien le estoy agradecido por aparecer aunque fuera un instante pues me permitió compartir palabras, vivencias, sonrisas con alguien a quien ya le había visto todo menos el rostro… pero que con esa charla descubrí lo genial que es…

Y es genial porque es auténtico, es muy él… con sus pros y contras pero eso lo hace tan interesante; tan de un lugar como de otro pero al final sigue siendo él… agradable, de sonrisa fácil, de sueños, de tan pa´ lante…

9, 11… 17llamadas… no sé cuántas… pero valieron la pena; escucharlo sonreír… imaginar el brillo en sus ojos, imaginar sus bostezos… su reacción al leerle la mente (sonríe), imaginar su forma de abrazar la almohada… imaginar…

Horas y horas pasaron, gracias “Bonnie”… gracias, pues compartí un momento de mi vida con alguien a varios kilómetros de mí pero que sentí muy cercano … y gracias a ti, que estuviste ahí, que estás ahí… que ahora lees esto; pues sí, hiciste diferencia esa madrugada, amanecer…  y que deseo, espero puedas y desees seguir haciéndolo…

Rodrigo

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