Precisamente
hoy me ha dado por recordar, recordarte… sí, a ti que hoy cumples años… a ti
que te conocí una casi medianoche en un lugar que ya no existe, una medianoche
en la que mi mente necesitaba un respiro, una conversación con principio y fin,
un poco de distracción...
Lo
recordarás¿?... probablemente no, pero yo sí… como si lo hubiera vivido la
medianoche de ayer, aunque esa medianoche pasó hace más de un lustro quizá…
pero aún tengo tu imagen plasmada en mi mente, tu figura tan apartada del
bullicio, tan fuera de lugar, tan inocente…
Recordar
tu respuesta al ofrecerte una cerveza, tu mirada, tu sonrisa… lo bien que te
quedaba esa camisa… todo eso lo tengo tan presente, como la razón por la que
nos encontrábamos ahí; tú por experimentar, yo para olvidar…
Un
par de horas pasaron, palabras y miradas fueron y vinieron… tu prisa por irte,
mi deseo de que no lo hicieras; un apretón de manos, un abrazo, una sonrisa… e
intercambiar números nos tomaron sólo unos segundos; al verte partir la
sensación de no volverte a ver me inundó…
Pero…
el Universo me tenía una sorpresa, amanecer con un mensaje tuyo me devolvió la
sonrisa, cuántos mensajes intercambiamos esa mañana¿?... cientos quizá, cada
uno con el sentir de que no fuera el último… y no, no lo fue…
Recordar
cómo comenzó nuestra historia, me hace recordar muchos otros aspectos de ella;
nuestra torpeza para no expresar lo que en realidad queríamos y no lo que
aceptaríamos… tu temor al rechazo y mi pendejez de no involucrarme de nuevo
sentaron las bases de lo que fuimos o no fuimos los siguientes años…
Durante
esos años cada vez que te veía, cada vez que te tocaba… que te recorría, quería
decirte lo mucho que significabas, lo mucho que te quería… pero, no pude
hacerlo porque no tuve el valor, acepté lo que me podías ofrecer y no pedí más…
la única noche que dormimos abrazados es uno de mis momentos favoritos,
curiosamente esa vez al despedirnos, al abrazarnos ambos sabíamos que quizá era
el “hasta pronto”…
Recordar
tu mirada, esa sonrisa, esa bendición y ese deseo de que en mi vida me fuera
increíble hasta el día de hoy me sigue haciendo sonreír… me sigue haciendo caminar
cada que puedo por ese lugar en donde alguna vez me despedí de ti, en donde
alguna vez te dejé partir, en donde alguna vez una parte de mí se fue contigo…
Recordar,
no me hace bien… pero tú, tú sí…
Rodrigo


No hay comentarios:
Publicar un comentario