Llega de la forma menos pensada e imaginada… cuando nuestros sentidos se distraen… cuando soñamos que esa historia es ideal para aquel “vivieron felices por siempre” que tanto criticamos… cuando creemos que vivimos el mejor momento de la vida…
Ese final… le pone un alto a muchas más cosas que a una relación de dos personas… no sólo se llevará el no volver a ver a quien representaba lo más importante hasta ese momento… sino que también se llevará una parte de ti… esa parte que te motivaba a sonreír… a dormir… a soñar…
Dependiendo de cómo se de ese final será la percepción que tendrás del mundo… de las personas… de ti… en los próximos años… meses… días… pues si el final es de común acuerdo no habrá gran problema para aceptarlo… dolerá en verdad… pero en poco tiempo hasta disque “amigo” de tu ex podrás ser (sic)… volverás a reír… a ilusionarte con alguien más… a comenzar otra historia… todo color de rosa…
Si las cosas resultan mal… es decir con “gritos y sombrerazos”… seguramente lanzarás a los cuatro vientos las peores palabras que se te puedan ocurrir para adjetivar negativamente a esa persona… de “pendejo” no lo bajarás… será conocido como “hijo de puta” por todos los que en algún momento sepan tu historia… es más hasta una “madriza” querrás darle… terminarás enrolándote con cualquier ser más o menos decente que se cruce en tu camino… total “un clavo saca otro clavo”… y así seguirás hasta que te des cuenta (sí te das cuenta) que el único “pendejo” eres tú…
Ahora bien… si por una cosa u otra tu historia terminara sin noticia alguna… sin aviso… repentinamente… sin que exista un “hasta aquí” de parte de alguno de los dos… el mundo que te rodea se detendrá… sentirás que vives en una pesadilla… tu mente no logrará comprender lo que ocurre… te faltará el aire… pasarás cada uno de los días de las próximas semanas tratando de comunicarte con esa persona sin obtener respuesta… silenciarás a tu conciencia cada que te repite: “ya no más… se fue… te dejó” pues en el fondo crees que regresará… que algo le pasó… que no puede ser que la persona que compartió contigo tantas cosas te haya hecho eso… que la persona que un día te dijo “te quiero” ya no esté… que no lo merecías… que hasta para ser “cabrón” se necesita estilo (cosa que por supuesto no tiene)… andarás por los rincones de tu casa lloriqueando… preguntándote una y otra vez: por qué¿?...
Hasta que un día… decides dejarlo ir… ponerle punto final al recuerdo… deseándole lo mejor… pues aún lo sigues queriendo como a nadie… pero te preparas para volver al mundo… ese mundo que se quedó congelado desde el día que no supiste más de él… te costará trabajo acostumbrarte a que ya no está… tratarás de evitar lugares comunes… personas comunes… actividades comunes… tienes muy en claro que no volverá… que no significaste lo mismo que significó para ti… aun cuando pequeños detalles durante el día te hagan pensar que te quería… iluso…
El final de una historia no es más que el principio de otra… todo depende de ti… sólo hay que tener en mente que segundas partes nunca son buenas… a menos que seas tú quién escriba el guión…
Ese final… le pone un alto a muchas más cosas que a una relación de dos personas… no sólo se llevará el no volver a ver a quien representaba lo más importante hasta ese momento… sino que también se llevará una parte de ti… esa parte que te motivaba a sonreír… a dormir… a soñar…
Dependiendo de cómo se de ese final será la percepción que tendrás del mundo… de las personas… de ti… en los próximos años… meses… días… pues si el final es de común acuerdo no habrá gran problema para aceptarlo… dolerá en verdad… pero en poco tiempo hasta disque “amigo” de tu ex podrás ser (sic)… volverás a reír… a ilusionarte con alguien más… a comenzar otra historia… todo color de rosa…
Si las cosas resultan mal… es decir con “gritos y sombrerazos”… seguramente lanzarás a los cuatro vientos las peores palabras que se te puedan ocurrir para adjetivar negativamente a esa persona… de “pendejo” no lo bajarás… será conocido como “hijo de puta” por todos los que en algún momento sepan tu historia… es más hasta una “madriza” querrás darle… terminarás enrolándote con cualquier ser más o menos decente que se cruce en tu camino… total “un clavo saca otro clavo”… y así seguirás hasta que te des cuenta (sí te das cuenta) que el único “pendejo” eres tú…
Ahora bien… si por una cosa u otra tu historia terminara sin noticia alguna… sin aviso… repentinamente… sin que exista un “hasta aquí” de parte de alguno de los dos… el mundo que te rodea se detendrá… sentirás que vives en una pesadilla… tu mente no logrará comprender lo que ocurre… te faltará el aire… pasarás cada uno de los días de las próximas semanas tratando de comunicarte con esa persona sin obtener respuesta… silenciarás a tu conciencia cada que te repite: “ya no más… se fue… te dejó” pues en el fondo crees que regresará… que algo le pasó… que no puede ser que la persona que compartió contigo tantas cosas te haya hecho eso… que la persona que un día te dijo “te quiero” ya no esté… que no lo merecías… que hasta para ser “cabrón” se necesita estilo (cosa que por supuesto no tiene)… andarás por los rincones de tu casa lloriqueando… preguntándote una y otra vez: por qué¿?...
Hasta que un día… decides dejarlo ir… ponerle punto final al recuerdo… deseándole lo mejor… pues aún lo sigues queriendo como a nadie… pero te preparas para volver al mundo… ese mundo que se quedó congelado desde el día que no supiste más de él… te costará trabajo acostumbrarte a que ya no está… tratarás de evitar lugares comunes… personas comunes… actividades comunes… tienes muy en claro que no volverá… que no significaste lo mismo que significó para ti… aun cuando pequeños detalles durante el día te hagan pensar que te quería… iluso…
El final de una historia no es más que el principio de otra… todo depende de ti… sólo hay que tener en mente que segundas partes nunca son buenas… a menos que seas tú quién escriba el guión…
Rodrigo


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