lunes, 8 de julio de 2013

Una frase...


Cuántos de nosotros le prestamos atención a lo que decimos; no sólo en lo cotidiano sino en los momentos en que estamos junto a alguien que verdaderamente nos importa¿?… muy pocos creo yo, por no escribir que ninguno… cuántos de nosotros nos preguntamos por qué el cambio en actitud, en el trato; sin pensar si quiera que todo es producto de una frase¿?... quizá sincera… quizá pura… quizá con verdad… pero lapidaria, innecesaria y muchas veces estúpida…
Así es, una frase lo cambia todo… podrán decir que en muchas ocasiones el cambio es para bien y sí, puede ser… pero en realidad la mayoría de las veces las frases mal empleadas ocasionan más daño del que nos imaginamos… su uso se justifica con lo que se siente en ese momento, quizá enojo, quizá incomodidad, quizá ignorancia… o simplemente porque falta inteligencia…
Frases desafortunadas existen en todo momento, pero las que dañan, las que duelen son aquellas que provienen de personas que son apreciadas, queridas,  amadas… frases que no valdrían nada en labios de alguien más pero que al ser dichas por esa persona que concentra toda nuestra atención calan hondo, tanto que por instinto la reacción más frecuente es el alejamiento…
Alejamiento de ese ser que aunque nos ha dañado aún apreciamos, queremos, amamos… alejamiento para tratar de entender por qué, su por qué… alejamiento para culparnos, para creer que tiene razón, para reprocharnos… cuando la realidad es que ha faltado sensibilidad y empatía… cuando la realidad es que cada frase que daña está llena de egoísmo…
Y sí, por lo general cuando se usa una frase que daña a alguien se piensa sólo en el deseo propio… en lo que queremos y esperamos… sin pensar en las posibilidades ni los alcances de la otra persona, sin pensar un momento en su condición, su sentir, su interés…
Podrán pensar que es algo inevitable… que tarde o temprano tiene que pasar… pero ahí es donde uno puede hacer diferencia en la vida de los demás, cuando podemos sobresalir, cuando podemos pasar por alto ciertos aspectos para lograr una mejoría en nuestras relaciones… es complicado lo sé, pero vale la pena; porque al final el estilo es lo que importa… y una frase te puede convertir en eso que juraste jamás ser…por lo que serás recordado…
Rodrigo

Lo que trajo la marea...


Puedo escribir que soy un enamorado de la Luna… de su belleza… de su inspiración… de su eterna compañía… de su paciente escuchar… de su silencio curativo… de su elegante iluminar… de su complicidad… puedo escribir al mismo tiempo que creo en el influjo que tiene en el ánimo de las personas… en la manera en las que se relacionan… así como en su entorno…

Para nadie es un secreto que esa misma Luna interviene en el cambio constante de las mareas… influye en la pleamar arrojando a la playa objetos varios que pueden ser en algunos casos extraordinarios o en otros franca inmundicia… e influye en la bajamar arrastrando cosas extraordinarias y desechos que ya no sirven hacía el mar para no verlos jamás…

Hace algunos meses en mi mente sólo existía espacio para el recuerdo… el recuerdo de una relación que me dejó herido… con mucho dolor… lleno de decepción… y con una gran amargura… al grado de no querer involucrarme con alguien más… no estaba dispuesto a pasar por algo similar… así que abandoné la idea de conocer a quién pudiera hacer la diferencia…
                                                                                                                                          
Una noche… hace 30 noches… la marea arrojó a mi playa a un ser extraordinario… un ser capaz de cambiar mi ánimo con sólo una mirada… un ser tan encantador que se ganó mi aprecio desde la primera palabra… un ser que tenía heridas… heridas recientes… heridas que le impedían proseguir el camino que deseaba… un ser que con el paso de los días… y las noches… me devolvió la capacidad de involucrarme… de corresponder… de imaginar…

Esa persona desde aquella primera noche ocupó mi mente y mi tiempo… con cada momento me fue convenciendo que teníamos más coincidencias de las que pudimos imaginar… con cada mirada lo fui descubriendo… aún cuando rompimos nuestros esquemas… aún cuando la razón que nos reunió se interponía entre los dos… aún cuando no nos conocíamos del todo… el afecto creció… al grado de representar lo más importante que tenía… que tengo…

Desafortunadamente la misma marea se encargó de arrebatarme a ese ser extraordinario… tal vez el miedo… la inseguridad… la indecisión… la sombra que carga desde hace tiempo… pesaron más que sus emociones… que sus anhelos… sólo él lo sabrá… porque lo vivido no fue mentira… lo dicho no fueron palabras al viento… lo sentido no fue casualidad…

Hoy por la tarde lo dejé ir… se fue con esa misma mirada con la que llegó… con ese mismo peso que lo agobia… ese peso que no ha podido sacudirse… que no le permite ser feliz… pero sé que lo hará… sé que pronto se levantará y dejará todo atrás… porque merece ser feliz… merece todo lo que desea… y así será…

A mi… sólo me queda darle las gracias… gracias por rescatarme… por recordarme de nuevo lo que valgo… lo que puedo ser… por quererme… por las noches sin fin… por las charlas maratónicas… por los “juju¡!”… por los “eaeaa¡!”… por soportar a éste tipo tan idiota… por ésta lágrima… hiciste diferencia… y no volveré a ser el mismo…

Rodrigo

Posdata… “Y” prestaré más atención a la marea… tal vez… alguna vez… la marea te regrese a mi…
Nota: al leerlo me doy cuenta que sigo siendo un enamorado de la Luna, de las historias, de la gente extraordinaria, de los buenos momentos; sigo siendo el mismo tipo idiota que se entrega, que siente intensamente… aunque tengo que escribir que la marea aún me sigue debiendo después de 4años (sonríe)…

Corazòn cinco estrellas...


Así lo escribiste… esa noche no podía dejar pasar la oportunidad de preguntarte si en verdad te considerabas “corazón cinco estrellas”… tu respuesta me lo confirmó… pero lo que realmente me convenció fue tu mirada… tu sonrisa…

Tengo que escribir que ese día las cosas no comenzaron muy bien para mi… fue uno de esos días en el que te preguntas: “qué diablos sucede en mi vida¿?”... en el que las cosas pasan… pero no se quedan… en el que miras a tu alrededor y no tienes nada…

Por la tarde camino a casa… alguien pasó a mi lado con un vaso con café… el olor me hizo volver de mis pensamientos… se me antojó… pero no uno cualquiera… uno con buena charla… buena compañía… y pensé en ti… tomé el celular y mandé ese simple mensaje… segundos después me atormentaba con la incertidumbre de si aceptarías… de si lo leerías… de si…

Pasó el tiempo… llegué a casa… me recosté en mi cama… cerré los ojos… por un momento intenté no pensar en ti… funcionó… pero no demasiado tiempo… pues una llamada me volvió a la realidad… eras tú… aceptando… sonreí…

Nuestro lugar de encuentro fue muy sui generis… pero interesante… ilustrativo… divertido por momentos… aún con el regaño que recibí al pasar a un lugar prohibido y la frase de “estúpidamente millonario”… no te lo dije… pero esa tarde te veías hipnóticamente bien… sobre todo al sonreír… no podía dejar de observarte…

Existieron momentos durante la charla en los que el tiempo se detuvo… en los que los pequeños detalles eliminaron todo el entorno… detalles tan encantadores como tu grito de: gol¡!... o el mencionar que si cantaba te tomarías algo más fuerte para soportar la pena… o el otorgarme el 0.5 tan comentado…

Claro que compartimos muchos más momentos… palabras… lugares… pero todos y cada uno de ellos son nuestros… solamente nuestros… son tan significativos que me motivaron a escribir… a tenerte presente… a sentir… a tantas cosas…

Si me preguntaran… conoces a alguien con “corazón cinco estrellas”… indudablemente diría que a ti… y no lo digo subjetivamente… lo digo porque lo vi… lo sentí… no te diste cuenta… pero… por un momento cuando cerraste los ojos… lo supe… supe que te quiero en mi vida…

Al final… mi antojo no se cumplió… no hubo café… pero obtuve algo mejor… un momento en el tiempo… un lugar con alguien que con sus palabras me demostró que aún existe un “corazón cinco estrellas”…

Rodrigo

Posdata… si; lo escribí para ti… gracias por estar ahí…
Nota: fue escrito hace más de 5años por y para alguien que aún sigue en mi vida… alguien que anda por aquí en Twitter, alguien que aunque no veo muy seguido vive en mi corazón…

Una pausa...


Sí; eso decidí hacer… una pausa para aclarar ideas, replantear el camino, tomar decisiones; algo muy común en mí… ya saben: “si no estás a gusto contigo algo estás olvidando”… y yo, olvidé muchas cosas recientemente…
Olvidé ser agradecido… no sólo con el Universo por permitirme vivir, por permitirme ser quien soy, por permitirme respirar, observar, reír… sino olvidé agradecer a todos esos pequeños momentos maravillosos que he vivido; esos pequeños detalles que me han hecho vibrar de emoción… olvidé agradecer a todas esas personas que me han regalado parte de su tiempo… olvidé agradecer la compañía de la Luna, de las estrellas, del silencio, de una mirada…
Olvidé perdonarme… por todos esos defectos que me hacen ser tan yo; por caer en esas tentaciones una y otra vez… por esas travesuras, malas palabras, enojos, reproches… por ser tan infantil, tan valemadrista… olvidé perdonarme por cada lágrima derramada por eso que muchos llaman “amor” pero que yo llamo “pendejez”…
Olvidé sonreír, cantar, bailar, coquetear… cosas que son tan mías, tan fundamentales en mi vida; no me malentiendan pero los que me conocen saben a qué me refiero; cosas que hago sin importar el qué dirán, como muchas otras cosas en mi vida pero que había dejado de lado por asuntos que no debieron robar parte de mi tiempo…
Olvidé olvidar… sí; olvidar los desencuentros, las tristezas, los desaires, las mentiras… olvidé darles la misma importancia que tienen las personas que son sus protagonistas… olvidé que por algo no se quedaron y por lo cual les estoy muy agradecido… pero muy…
En fin olvidé parte de mí, parte de lo que soy… pero que afortunadamente haciendo una pausa las pude recuperar, quizá no totalmente pero sí en su mayor parte… una pausa sí, pero que valió la pena… gracias…
Rodrigo