Cuántos de nosotros le prestamos atención a lo que
decimos; no sólo en lo cotidiano sino en los momentos en que estamos junto a
alguien que verdaderamente nos importa¿?… muy pocos creo yo, por no escribir
que ninguno… cuántos de nosotros nos preguntamos por qué el cambio en actitud,
en el trato; sin pensar si quiera que todo es producto de una frase¿?... quizá
sincera… quizá pura… quizá con verdad… pero lapidaria, innecesaria y muchas
veces estúpida…
Así es, una frase lo cambia todo… podrán decir que
en muchas ocasiones el cambio es para bien y sí, puede ser… pero en realidad la
mayoría de las veces las frases mal empleadas ocasionan más daño del que nos
imaginamos… su uso se justifica con lo que se siente en ese momento, quizá
enojo, quizá incomodidad, quizá ignorancia… o simplemente porque falta
inteligencia…
Frases desafortunadas existen en todo momento, pero
las que dañan, las que duelen son aquellas que provienen de personas que son
apreciadas, queridas, amadas… frases que
no valdrían nada en labios de alguien más pero que al ser dichas por esa
persona que concentra toda nuestra atención calan hondo, tanto que por instinto
la reacción más frecuente es el alejamiento…
Alejamiento de ese ser que aunque nos ha dañado aún
apreciamos, queremos, amamos… alejamiento para tratar de entender por qué, su
por qué… alejamiento para culparnos, para creer que tiene razón, para
reprocharnos… cuando la realidad es que ha faltado sensibilidad y empatía…
cuando la realidad es que cada frase que daña está llena de egoísmo…
Y sí, por lo general cuando se usa una frase que
daña a alguien se piensa sólo en el deseo propio… en lo que queremos y
esperamos… sin pensar en las posibilidades ni los alcances de la otra persona,
sin pensar un momento en su condición, su sentir, su interés…
Podrán pensar que es algo inevitable… que tarde o
temprano tiene que pasar… pero ahí es donde uno puede hacer diferencia en la
vida de los demás, cuando podemos sobresalir, cuando podemos pasar por alto
ciertos aspectos para lograr una mejoría en nuestras relaciones… es complicado
lo sé, pero vale la pena; porque al final el estilo es lo que importa… y una
frase te puede convertir en eso que juraste jamás ser…por lo que serás
recordado…
Rodrigo

