lunes, 8 de julio de 2013

Corazòn cinco estrellas...


Así lo escribiste… esa noche no podía dejar pasar la oportunidad de preguntarte si en verdad te considerabas “corazón cinco estrellas”… tu respuesta me lo confirmó… pero lo que realmente me convenció fue tu mirada… tu sonrisa…

Tengo que escribir que ese día las cosas no comenzaron muy bien para mi… fue uno de esos días en el que te preguntas: “qué diablos sucede en mi vida¿?”... en el que las cosas pasan… pero no se quedan… en el que miras a tu alrededor y no tienes nada…

Por la tarde camino a casa… alguien pasó a mi lado con un vaso con café… el olor me hizo volver de mis pensamientos… se me antojó… pero no uno cualquiera… uno con buena charla… buena compañía… y pensé en ti… tomé el celular y mandé ese simple mensaje… segundos después me atormentaba con la incertidumbre de si aceptarías… de si lo leerías… de si…

Pasó el tiempo… llegué a casa… me recosté en mi cama… cerré los ojos… por un momento intenté no pensar en ti… funcionó… pero no demasiado tiempo… pues una llamada me volvió a la realidad… eras tú… aceptando… sonreí…

Nuestro lugar de encuentro fue muy sui generis… pero interesante… ilustrativo… divertido por momentos… aún con el regaño que recibí al pasar a un lugar prohibido y la frase de “estúpidamente millonario”… no te lo dije… pero esa tarde te veías hipnóticamente bien… sobre todo al sonreír… no podía dejar de observarte…

Existieron momentos durante la charla en los que el tiempo se detuvo… en los que los pequeños detalles eliminaron todo el entorno… detalles tan encantadores como tu grito de: gol¡!... o el mencionar que si cantaba te tomarías algo más fuerte para soportar la pena… o el otorgarme el 0.5 tan comentado…

Claro que compartimos muchos más momentos… palabras… lugares… pero todos y cada uno de ellos son nuestros… solamente nuestros… son tan significativos que me motivaron a escribir… a tenerte presente… a sentir… a tantas cosas…

Si me preguntaran… conoces a alguien con “corazón cinco estrellas”… indudablemente diría que a ti… y no lo digo subjetivamente… lo digo porque lo vi… lo sentí… no te diste cuenta… pero… por un momento cuando cerraste los ojos… lo supe… supe que te quiero en mi vida…

Al final… mi antojo no se cumplió… no hubo café… pero obtuve algo mejor… un momento en el tiempo… un lugar con alguien que con sus palabras me demostró que aún existe un “corazón cinco estrellas”…

Rodrigo

Posdata… si; lo escribí para ti… gracias por estar ahí…
Nota: fue escrito hace más de 5años por y para alguien que aún sigue en mi vida… alguien que anda por aquí en Twitter, alguien que aunque no veo muy seguido vive en mi corazón…

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